La Casa de la Portuguesa, Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2007 y adquirido por el Ayuntamiento de Santa Úrsula en el año 2010, es un inmueble de estilo colonial británico del que existen escasos ejemplos en la Isla, constituye uno de los últimos testimonios de un tipo edificatorio de influencia británica de finales del siglo XIX y principios del XX en la comarca de Acentejo, y del que escasos ejemplos subsisten en el Valle de La Orotava.

Casa de la Portuguesa Santa ÚrsulaSituado en la Carretera General de Santa Úrsula, en las proximidades de El Calvario y El Espacio Cultural de San Luis, fue adquirido por el Ayuntamiento para ser restaurado y destinado a la Casa de la Juventud del municipio. Edificación de una sola planta, cuenta con una sección irregular compuesta por tres crujías en escuadra, con pequeño patio central, que constituyen el cuerpo central de la vivienda, y por dos crujías secundarias: una que cierra el conjunto por la parte posterior (sur) y otra que se extiende hacia el oeste (la antigua bodega).

De la Casa de la Portuguesa, o casa verde, como se le conoce en el pueblo, destaca la maravillosa fachada formada por una portada principal, donde se encuentra la mayor parte de la decoración, con un amplio porche con tres arcos de madera y cuatro pies derechos. Sobre los arcos se articula un sistema de vigas que los encuentran a mano de alfil y que descargan en los soportes, entre las vigas se encuentra una decoración calada. Cuenta también con dos fachadas laterales donde se encuentra la antigua bodega algo más retranqueada. Las puertaventanas laterales cuentan con antepecho abalaustrado y dos batientes de cristalera con tapa luces interiores, igualmente de doble batiente. En la crujía del porche, la puerta central dispone de idéntica factura, exceptuando el antepecho; las laterales son de doble batiente de madera.

En el interior destaca el pequeño patio de cuatro lados con galería de tipo árabe. Sobre unos pies derechos con zapatas palmiformes descansan tramos de entablamento desde los que arrancan arcos de herradura lobulados. El alfiz se halla profusamente trabajado con decoración calada.

La delimitación pretende proteger la totalidad de la edificación, junto con la antigua zona ajardinada que se extendía hasta la antigua carretera, de la que lo separa un muro de piedra seca con su portada lateral, así como los restos de la antigua huerta, que se prolongaba pendiente arriba. Todo ello, con objeto de preservar las perspectivas visuales del inmueble y el carácter rural del mismo, hoy abrumado por la presión urbanística que soporta el entorno.