A mi me gusta vivir en lugares A LA MEDIDA DE LAS PERSONAS, donde el tiempo deje huella, donde la gente se salude al pasar. No me gustan las ciudades levantadas únicamente con la fuerza del dinero, al gusto de las grandes corporaciones, clónicas a otras ciudades en la otra punta del planeta, siempre nuevas y relucientes con sus letreros de plástico y metal, con tiendas atendidas por dependientes mal PAGADOS que llegan y se van sin echar raíces. No, no me gustan esas ciudades habitadas por eternos desconocidos y en las que lo que nos resulta más familiar de las calles es aquello que antes hemos visto en algún anuncio en la televisión.
“En un pueblo o barrio con un tejido comercial sano, las calles son más seguras, la vida más agradable, el ambiente más feliz”
Fuente: Despertador Santaursulero

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